Cuando las campanas están cerradas a la luz
y sólo andan afuera los recuerdos insepultos
desperdigándose al viento,
no tengo sonidos en mi boca con qué conversar
a esas sombras invisibles.
El tacto ha quedado prisionero en los utensilios
y el silencio los vuelve más grandes y poderosos.
La cuchara está cogida por una mano lenta
que no puede apurar el alba,
vaciándola en la garganta del fantasma.
En tanto, el espejo repite la misma escena
del otro lado de la pared, hasta el cansancio
y sin tinta.
Traqueteo loco de los peldaños
que van descendiendo sin peso
hasta desaparecer en la boca de la casa,
que da a la calle, sin rubor, abierta,
como el maniquí que en la vidriera de la tienda
se solaza de verse desnudo.
El reloj suena
desangrando sus heridas sin pausa;
es el tiempo que se va.
Cuando yo vuelva en mí, al llegar el alba,
un mecanismo misterioso lo pegará a mi piel
sin que mis ojos lo note,
y volveré a ser solo y viejo.
En tanto, es de noche, y mi alma duerme
en la confianza incolora del sueño
como un pie dentro de un zapato forrado de fieltro.
Hay un gallo en la ventana que da al mar del murmullo
y que envuelve las campanas en la solidez de sus plumas
despeinadas.
Si está callado, es porque le teme a las rayas prisioneras de mi pijama.
Autor: ©Julián Rojas.
Derechos Reservados de Autor bajo responsabilidad del mismo.
Imagen: alejandra64.files.wordpress.com


11 comentarios:
Impesionante el melancolismo existencial que posee el poema.
Hay imágenes que son muy potentes.
Existencialismo lárico de gran elaboración lírica.
Un poema emocionalmente fuerte e intenso, lleno de simbolismos simples pero a la vez de gran significado poético.
Un poema de excelenes imágenes y efervescente existencialismo.
Crudeza metafísica creada con sencillez y muy buen refinamiento estético.
Sin duda, muy buen poema.
Con gran fuerza llega el mensaje melancólico nostálgico, rítmico
Muy bueno.
En un intento de desesperación, el yo lírico lucha psicológicamente contra la prisión del karma metafísico de su existencia. Todo ello a partir de imágenes alucinantes.
Un poema de intenso contenido melancólico.
La retórica simple y el alucinante tormento espiritual hacen que el poema mantenga un potente equilibrio desde el comienzo hasta el final.
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